El silencio que comparto con mi voz.



El silencio que comparto con mi voz
en la frágil soledad de mi pensamiento,
se agiganta y hace viento y curioso sol
que mueve mi mundo hasta ahora silencio.

Mis ojos se hacen regocijo y te imaginan voz
que habla de un amor profundo que aflora;
mis labios quieren escribir en los tuyos amor
y mis brazos, abrazar al viento que trajo la aurora.

Pero el viento escapó entre mis dedos y huyó
más allá de mi pensamiento y perdió
en una nube que le esperaba fuera y voló
hasta donde una nube grande le esperaba.

Así es el amor, una ruleta  que no piensa,
y a veces se para donde quiera, medio loca,
como el viento cuando pierde sus alas, bajo una roca.

Jecego.

Despues de la tormenta viene la calma.


 Después de la tormenta viene la calma.

Me gusta oír bramar al viento,
a la ola llorar rota contra la roca,
a la espuma plácida sobre el agua
acariciar la arena de la playa;

también me gusta el silencio
cuando todo está en calma
y oigo tu corazón latir
muy cerca de mi almohada;

me gusta hablar con el silencio
porque me escucha y calla;
ver tus ojos cerrados en espera
de mi beso enamorado;

me gusta ver, tu  collar de perlas
en tus labios asomando;
me encanta sentir tus manos
sobre mi piel esperando,

que lleguen las mías
para seguir hablando;
me encanta el silencio que sigue
al encuentro de las manos;

sentir ese respirar entrecortado
lenguaje eterno del enamorado;
me gusta ver, oír y sentir,
el leguaje de tus manos,
porque nada hay más sublime
que el lenguaje de un cuerpo cansado.

Después de la tormenta viene la calma,
y el silencio es su hermano.

Jecego.

Solo ante el silencio me quedé.



Solo ante el silencio me quedé
mientras esperaba que volviera
tras los cristales de mi vieja ventana
viendo pasar al viento, que me miraba;

pero, siguió su curso impávido sin escala
llevándose consigo los restos que me quedaban
de tu mirada cálida, cuando partiste a tu trabajo
esta mañana, y dejaste la cálida luz de tu mirada;

pensé que bailábamos
al ritmo cansino de un mágico tango
que nos acercaba;
hasta que se acabó la música recién creada
en los brazos de nuestro silencio
y seguimos abrazados.

Y bailamos, bailamos, bailamos aquel son
hasta que volviste del silencio y hablamos;
entonces con la música de tu voz
y el cálido aliento del deseo, comenzamos
otro baile mirándonos a los ojos,
un poco, devorándonos con los labios,
 y otro poco con las manos;

mientras pasaba el tiempo seguía
girando la ruleta del amor
que no paraba…. y
bailamos….bailamos…


Jecego. 15/06/17.

Perseverancia

Perseverancia
Constancia
Persistencia
Tesón
Tenacidad;

El que no varía es constante. Solo el hecho de mantenerse fiel en lo dicho le acredita como constante.

El que no cede, es firme, es preciso vencer las dificultades o contradicciones y todo lo que puede oponerse a la constancia.
Una persona puede ser constante tal vez por costumbre, por irresolución  (pachorra) o por cobardía; pero solo se es firme, el que resiste a todo lo que se oponga a su resolución,

Me encantan las personas que como la brújula que solo mira al note y se detiene cuando llega a su meta y vuelve loca de contenta dando vuelta sobre su eje celebrando el haber llegado donde quería. 


Jecego.

Todo en uno es mi vida.

Todo en uno es mi vida.

De cuantos productos intangibles
está hecha mi vida;
¿que cosa es a la vez:
ser, vida, amor y tiempo
sin que podamos ver a ninguno?.

La vida es un misterio
del que nada sabemos;
somos malos,
somos buenos,
sanos,
impuros
y nada, a la vez que todo.

Locos o cuerdos,
pobres o ricos,
conformes o políticos,
hacienda o trabajadores,
pero todos somos:
solo tiempo en todos los ordenes.

La vida es un desorden ordenado por el hombre,
compuesta por dos elementos:
  -el trabajador y hacienda-
por ese orden, lo demás, solo tiempo.


Jecego. Sábado 7 de junio del 17.

Pico Cho Marcial.


Pico Cho Marcial

como medida del tiempo.

 

Hoy, caminado  frente a ti vi tus huesos,

la tierra de tu carne se la llevó el tiempo;

¡! que descarnada figura vieron mis ojos,

que triste imagen de huesos y silencio!¡.

 

Te imagino luchando cuerpo a cuerpo con el tiempo,

sin tregua, y sin remedio, herido de muerte;

bajo el sol, la lluvia, la nieve y el granizo

a la sombra de una nube gris que me hiere.

 

Sol dale a mi amigo la piel que tenía de tierra

haz  que la hierba cubra sus huesos de piedra

y en sus venas hoy secas, circule clorofila;

 

haz que el tiempo retroceda a su juventud

que de nuevo el madroño crezca en sus grietas

y los alisios se refugien en su cima.

 

Jecego.

Infinita soledad, préstame tu silencio

Infinita soledad. Préstame tu silencio.

¿Cómo podré desgarrarte de mi sueño
si tu ausencia es mi cuerpo,
tu luz, mi guía,
tus labios mi voz
y tu cuerpo, mi cuerpo
bailando unidos en el tiempo?.

Infinita soledad, abandóname,
no dejes que crezcan tus raíces en mi,
tampoco que tu primavera sea la mía
antes quiero perderte que perderme
en el mar infinito de mi sueño;

aunque bailemos juntos mucho tiempo
y nos acostumbremos a la música del silencio;
siempre seremos dos extraños perdidos
intentando descubrirnos, para separarnos luego;

mi soledad: vives tan sola en mi cuerpo
que somos dos extraños unidos en el tiempo,
aunque tu eres tiempo sin voz, y yo silencio,
nos hablamos en un lenguaje mudo, eléctrico;
como si tuviéramos el corazón del viento
y el alma de cristal de una noche de verano.

Infinita soledad, rompe tu silencio y vivamos,
que no hemos nacido para no vernos;
somos todo y mucho más si queremos,
abre tus ojos que quiero verme en ellos;

rompamos el silencio; hablemos; dime: te quiero.


Jecego.

Hoy es un día sin nombre.

Hoy es un día sin nombre.

De rosas rojas y blancas
se tiñó el horizonte;
de verde y nubes el mágico monte
y la mar de azul y blanca espuma;

y tú amada mía de rosa, como la rosa rosa,
remedo que crece en tu piel hermosa,
para que mis ojos creen en las rosas
la maravilla de tu encanto de mujer;
amor, pueden ser y no ser las rosa,
pero tu mujer, eres la  más hermosa rosa.

Pienso al escribir tu nombre primoroso
que si el aliento es aire que se pierde en el viento,
podría llevarse consigo la poesía de tu cuerpo;

y dejarme solo tu recuerdo grabado en mi piel
que será eternamente fiel y gozoso
hasta que regrese el viento que te llevó ayer.

Ayer vino el viento y te llevó a su jardín,
hoy con mimo tu cuidas las rosas,
pero ellas envidiosas te dicen vete de aquí
no queremos competencias en casa;

el viento te da herramientas de cultivos y ayuda
para que cuides de ellas hasta el invierno
cuando llega su reposo, y pierdan sus pétalos
hasta la próxima primavera.

Jecego. 06/06/17.